Aumenta así un 76 por ciento el número de centros donde el alumnado canario se formará para un mejor trato de los animales de compañía
Concienciar al alumnado sobre el cuidado y la responsabilidad que supone convivir con un animal de compañía. Es el objetivo del proyecto Tenencia responsable de mascotas, iniciativa conjunta de la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes y de los colegios oficiales de la profesión veterinaria de Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife cuyos datos han sido presentados este jueves por sus respectivos responsables: Poli Suárez, Pablo Varona y María Luisa Fernández.
La primera edición de esta iniciativa pionera se desarrolló durante el curso 2025/2026 en 34 centros de ambas provincias y obtuvo una valoración muy positiva por parte de los centros participantes, tanto por los contenidos trabajados como por la oportunidad de resolver dudas directamente con profesionales veterinarios.
Para el próximo curso, sus promotores han previsto aumentar en 26 (hasta alcanzar los 60) el número de centros en que se desarrollará esta iniciativa pionera dirigida a alumnado de 4.º de Primaria y que triplicará su presupuesto respecto al curso pasado.
“Tenemos la responsabilidad de formar al alumnado también en valores y comportamientos que le permitan relacionarse de manera responsable con su entorno”, explicó Poli Suárez, para quien “la convivencia con animales de compañía forma parte de la realidad cotidiana de muchas familias canarias y consideramos necesario abordarla desde edades tempranas y con el apoyo de quienes mejor conocen esta materia, que son los profesionales veterinarios”.
“Tener un animal de compañía no puede responder a un impulso momentáneo”, sino que “supone un compromiso que se mantiene durante toda la vida del animal y que exige tiempo, atención, cuidados y responsabilidad”, según el consejero de Educación, quien considera que “ese aprendizaje debe comenzar antes de que se tome la decisión de incorporar una mascota a la familia”.
“Educar en el respeto a los animales es también educar en empatía, respeto, responsabilidad, compasión, convivencia y cuidado de los seres vivos”, aseguró Poli Suárez, para quien estos valores “ayudan a construir una sociedad más consciente y que pueden trabajarse de manera natural desde diferentes áreas del currículo”.
La primera edición ha demostrado que existe interés por parte de los centros y que este tipo de iniciativas tiene una gran capacidad para implicar al alumnado y fomentar su responsabilidad, según María Luisa Fernández, del Colegio de Santa Cruz de Tenerife.
A ese respecto, hay que recordar que el Estatuto de Autonomía de Canarias establece que las administraciones públicas deben velar por el mantenimiento y salvaguarda de los animales, mientras que la legislación estatal encomienda a las administraciones educativas promover valores de respeto hacia los animales e incorporar conocimientos sobre su protección.

Metodología
Según Pablo Varona, del Colegio de Las Palmas, en el marco del programa “se imparte una serie de charlas a estudiantes de centros educativos para concienciarlos sobre la tenencia responsable de mascotas y de animales en general, el respeto que se les debe tener y la responsabilidad que supone cuidarlos, tanto en su crianza y alimentación como en la atención a su salud”.
Para ello, el profesorado recibe formación, el alumnado trabaja previamente los contenidos en el aula, los profesionales veterinarios completan ese aprendizaje y cada centro elabora después un producto para compartir lo aprendido con el resto de la comunidad educativa.
En concreto, el profesorado recibe una formación virtual de unas tres horas en la que se le presentan contenidos, metodología y recursos disponibles, al objeto de que pueda trabajar con una base rigurosa y de que conozca las principales obligaciones en materia de bienestar animal.
A continuación, los centros desarrollan las actividades y utilizan los materiales elaborados por los colegios profesionales, pudiendo adaptar la propuesta a las características y al contexto de cada centro.
Posteriormente, profesionales veterinarios acuden a los centros para impartir charlas divulgativas, ampliar los contenidos trabajados y responder a las preguntas del alumnado, un formato aporta rigor científico y permite que los estudiantes tengan contacto directo con profesionales especializados.
Por último, para mostrar lo aprendido y trasladarlo a la comunidad educativa, cada centro elabora un trabajo final (durante la primera edición, se desarrollaron lapbooks trilingües, podcasts, carnés de cuidadores, vídeos para redes sociales o exposiciones solidarias, entre otros productos).
La implicación de los colegios oficiales y de los profesionales veterinarios aporta algo fundamental: conocimiento científico y experiencia, una colaboración que permite ofrecer información fiable, resolver las dudas reales de los niños y niñas y evitar que la educación sobre el bienestar animal se base en tópicos o en información poco rigurosa.
La iniciativa se aborda desde una perspectiva educativa, y no únicamente normativa, permitiendo trabajar la idea de que los animales son seres sintientes, entendiendo que deben respetarse sus necesidades y las consecuencias de una decisión poco meditada.
Además, y teniendo en cuenta que los hábitos relacionados con los animales de compañía se desarrollan principalmente en el hogar, el papel de las familias también resulta fundamental en este proyecto.
“Queremos que lo aprendido llegue también a los hogares”, afirmó Poli Suárez, para quien “el alumnado tiene una enorme capacidad para trasladar mensajes y generar cambios dentro de las familias”. De esta forma, el proyecto no termina en el aula, sino que alcanza al conjunto de la comunidad educativa, ya que el alumnado puede actuar en casa como vehículo para trasladar lo aprendido a su entorno y favorecer cambios en costumbres que no siempre se ajustan a las exigencias actuales de bienestar animal.














