Santa Cruz de Tenerife (EFE).- El Cabildo de Tenerife ha anunciado este miércoles que, a partir del 18 de abril, Viernes Santo, será obligatorio acceder al sendero del barranco de Masca con una guagua lanzadera que saldrá desde el casco de Santiago del Teide.
El servicio tendrá un coste de 10 euros para los turistas, que se suma a los 29,96 euros de la tasa por hacer el sendero, de cinco euros para residentes canarios no residentes en Tenerife (que pagan 14 euros por el camino), y será gratuito para los que residan en Tenerife, al igual que el sendero.
La medida se aplicará, al igual que las restricciones para acudir al sendero, los viernes, sábados y domingos, y será obligatorio disponer del ticket de la guagua para realizar la bajada, garantizando así que ningún senderista utiliza el vehículo privado.
La cadencia de las guaguas, que serán de tipo microbús, será «fluida», con una cada 20 minutos, y tendrán una capacidad para transportar a 18 personas.
Es lo que ha anunciado la presidenta del Cabildo tinerfeño, Rosa Dávila, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno insular, donde ha avanzado que con la denominada como «ecotasa» ya se ha conseguido reducir la afluencia de 100.000 visitantes anuales a cerca de 50.000.
Todo ello, ha ahondado Dávila, forma parte del plan de actuación «concreto y específico» para Masca y su caserío que ha reducido el número de visitantes que realizan el sendero a 275 y solo en fines de semana.
En Santiago del Teide, ha agregado la presidenta insular, habrá un aparcamiento disuasorio ofrecido por el Ayuntamiento.
Asimismo, las guaguas que transiten por la carretera de Masca lo harán solo en un sentido para que no se encuentren en la carretera, y también habrá actuaciones encaminadas a habilitar más apartaderos.
«Masca no es un parque temático, allí viven personas y hay un problema de atascos graves y situaciones que se dan a diario que impiden conciliar el atractivo turístico con la vida que se desarrolla allí».
Preguntada por si se plantean más limitaciones al resto de vehículos, Dávila ha expresado que «la limitación por completo no podría llevarse a cabo» pero que están avanzando en medidas que permitan la convivencia razonable entre vecinos y visitantes.
«No está sobre la mesa limitar el acceso de vehículos de alquiler, eso es un paso más allá y se tiene que hacer de forma más consensuada, con el sector y ver el impacto, pues hay negocios que viven de los turistas que van», ha planteado la presidenta insular, que ha insistido en que se trata de un espacio «frágil y necesitado de visión integral y de futuro». EFE