Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Hacen falta hasta seis personas para mover los timones del ‘Elcano’ alemán, el buque escuela de la Armada ‘Gorch Fock’, que forma a sus 77 cadetes en Las Palmas de Gran Canaria, uno de los puertos de acogida de su 182º crucero de instrucción.
Este es solo uno de los retos del ‘Gorch Fock’, el buque escuela de la Armada alemana, que tuvo que enfrentarse a vientos fuertes y olas de más de ocho metros antes de llegar a su escala en el Arsenal de Las Palmas, donde permanecerá hasta el próximo miércoles, 9 de abril, y donde sus cadetes recibirán formación tanto en puerto como a bordo, antes de continuar con su travesía a Azores (Portugal) y a las islas Shetland, en Escocia.
No estaba prevista esta escala, pero un cambio de planes en el puerto de Madeira (Portugal) ha llevado a este buque de 90 metros de eslora y 45 metros de altura en sus tres mástiles a izar sus velas de hasta tres toneladas en el puerto de la capital grancanaria.

Con sus icónicos mástiles amarillos, este barco construido en Hamburgo, con 23 velas de hasta 2.000 metros cuadrados y más de 300 toneladas de lastre, lleva a bordo a unas 200 personas entre el centenar de profesionales de la tripulación fija y los 77 cadetes de esta edición, que se entrenan para mover «mecánicamente» este buque, que aunque tiene motor suele impulsarse a vela.
La formación a los cadetes
Este buque de guerra sigue el diseño del ‘Gorch Fock I’, construido en 1933 y que hoy sirve como museo en la ciudad germana de Stralsund, mientras sus tres «hermanas gemelas» sirven a las armadas estadounidense, portuguesa y rumana.
El capitán del buque escuela, Elmar Bornkessel, ha explicado a los periodistas que este crucero de instrucción no solo forma en navegación, ya que en estas seis semanas a bordo los cadetes aprenden también los 23 nombres que reciben cada una de las velas, y el de sus 243 posiciones y poleas, además de los sistemas de seguridad a bordo.
Igualmente, se forman en cómo colgarse de sus mástiles a más de 45 metros de altura y sobre convivencia, «ya que comparten espacios reducidos y duermen en salas comunes con hasta 30 personas».

Para el capitán, la formación incluye «retos de comportamiento» como «compartir espacios pequeños, dormir con más de 30 personas, superar climas extremos de mar y viento», en el único barco de la Armada alemana donde «se mojan todos en cubierta», ha bromeado.
Entre los cadetes, los hay de 19 y 20 años pero también de 35, ya que en la marina alemana «todos pueden aplicar», como es el caso de uno de los estudiantes, que tras dejar su trabajo de abogado se ha enrolado en esta formación, que conlleva un total de seis años.
«Todo funciona» en el buque escuela alemán
Con una gran bandera en su proa como cualquier «barco de guerra alemán», ha señalado el teniente Padberg, también encargado de velas, este buque será el hogar de este grupo de cadetes, pero en total pasarán esta temporada un total de tres, de entre los que se escogerán a los mejores 20 para la otra misión del barco: el viaje diplomático que será el «regalo» para los elegidos por su esfuerzo.
«Todos estos detalles no son ornamentales, todo funciona y todo se usa durante la operación», ha señalado el teniente, que se ha adentrado en los detalles de un buque histórico y lleno de curiosidades, que mezcla lo moderno y lo tradicional.
«El barco también tiene un motor, y aunque hay piezas que parecen sacadas de un museo», ha explicado Padberg mostrando el control de velocidad del buque, «todo se usa en el día a día».
Con viento normal, se requiere de cuatro personas para dirigir el barco, pero pueden necesitarse incluso seis en días de condiciones desfavorables, mientras que para las velas son necesarias entre 40 y 50.
A bordo, se sigue la tradición de sonidos para comunicarse, con una serie de órdenes sonoras que «todos deben conocer», así como el «reloj» particular, una campana que suena con dos toques cada hora y uno cada media hora para marcar horarios en un método que se mantiene desde hace más de medio siglo.
El ‘Gorch Fock’, que recibe su nombre del seudónimo del marino y escritor alemán Johano Kinau, no tendrá jornada de puertas abiertas para la ciudadanía en su escala en Las Palmas de Gran Canaria, pero aún estará presente en el horizonte de la capital por varios días, con sus tres mástiles amarillos y su trinquete adornado con un albatros dorado, que es seña de identidad. EFE