Ángel Chinea explica que no es posible prorrogar las obras, ya que la actualización de precios obligaba a un incremento del presupuesto.
El Ayuntamiento de La Laguna ha iniciado el proceso para realizar una nueva licitación de las obras de recuperación de las ruinas de la antigua iglesia de San Agustín. El incremento de precios que ha experimentado el sector de la construcción en general, y el de materiales en particular, impide finalizar las obras en las condiciones establecidas en el actual contrato, lo que obliga a llevar a cabo un nuevo proceso de licitación.
El concejal de Obras, Infraestructuras y Accesibilidad, Ángel Chinea, señala que la empresa adjudicataria de los trabajos, cuyo contrato expiraba a finales de marzo, había solicitado al Ayuntamiento una prórroga hasta el 31 de diciembre para poder concluir la obra. Sin embargo, “la necesaria actualización de precios hacía inviable aprobar esa prórroga”, asegura Chinea.
Además, el concejal menciona que “la ampliación de la fecha de entrega hasta el 31 de diciembre tampoco garantizaba completamente la finalización de la obra, que, debido a su complejidad técnica, ha ido acumulando un retraso significativo en los plazos de ejecución. Esta circunstancia ponía en riesgo la subvención de un millón de euros que nos concedió el Cabildo para la consolidación de las ruinas”.
Considerando todos estos factores, el Ayuntamiento ha decidido iniciar una nueva contratación para la recuperación de este histórico inmueble, con una actualización de precios ajustada a las condiciones actuales del mercado.
En esta nueva licitación, se incorporará al proyecto la restauración de las pinturas murales situadas en el presbiterio de la antigua iglesia, que corresponden al periodo tardobarroco con influencias neoclásicas. En concreto, se pretende llevar a cabo las acciones de conservación necesarias para limitar los daños y detener los procesos de deterioro diagnosticados en la obra pictórica, garantizando su lectura y supervivencia a largo plazo.
“Estamos trabajando con el equipo redactor para que la licitación esté lista antes de que finalice el presente año”, comenta el concejal, quien adelanta que “el nuevo proyecto permitirá hacer visitable todo el ámbito de la antigua iglesia, algo que antes no estaba contemplado”.
“Esta es una situación que debemos enfrentar cada vez con mayor frecuencia desde las administraciones públicas y que nos está perjudicando a la hora de contratar y culminar proyectos”, lamenta Ángel Chinea, quien confía en que “con esta nueva fórmula podamos impulsar definitivamente la recuperación de este espacio único para el disfrute de la ciudadanía”.
Un largo proceso
El proyecto de recuperación de la antigua iglesia de San Agustín, destruida en un incendio en 1964, se remonta a septiembre de 2005, cuando el estudio FAM Arquitectura y Urbanismo (actualmente SIC Arquitectura y Urbanismo) ganó el concurso internacional convocado para tal efecto, valorando “la calidad integral y la viabilidad y rentabilidad económica de las propuestas, su inserción en el entorno, las respuestas a los condicionantes del lugar, el respeto a las condiciones históricas del emplazamiento, así como la aportación e innovación de las soluciones planteadas y el cumplimiento de las normativas de protección aplicables”, según el fallo del jurado.
Hasta abril de 2008 no concluyó el proceso de contratación del proyecto básico y ejecución para la construcción del Centro Cultural San Agustín. En diciembre de 2008 finalizó la redacción del proyecto básico y a finales de 2009 se entregaron los proyectos de ejecución de la fase de demolición y consolidación, así como de rehabilitación. Tras un largo paréntesis de casi siete años, en julio de 2016 el Ayuntamiento adjudicó a SIC Arquitectura y Urbanismo SLP la modificación del proyecto de consolidación para adaptarlo a la normativa actual que permita el acceso de personas al interior.
En diciembre de 2019, el Ayuntamiento sacó a licitación las obras de consolidación de las ruinas, que comenzaron a principios de 2022. Sin embargo, durante el proceso se hizo necesario modificar el proyecto inicial para realizar una serie de adaptaciones tanto presupuestarias como de intervención, debido a las condiciones que presentaba la edificación, que solo se hicieron evidentes una vez que se comenzó a trabajar en las ruinas.