El complejo hospitalario cuenta con 64 fisioterapeutas integrados en equipos multidisciplinares y distribuidos en doce unidades y áreas de atención especializada
La atención se dirige a pacientes con procesos traumatológicos, neurológicos y otras patologías que afectan a la movilidad, la función y la autonomía
El ochenta por ciento de los pacientes que atienden los fisioterapeutas en el centro ha sufrido algún problema traumatológico, mientras que el veinte por ciento es tratado por lesiones neurológicas
El servicio de Fisioterapia del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, realiza alrededor de 95.000 sesiones de tratamiento al año en el abordaje de procesos que afectan a la movilidad, la capacidad funcional y la autonomía de los pacientes.
La actividad del servicio comprende tanto la atención ambulatoria como la hospitalaria y se integra en el abordaje multidisciplinar de pacientes adultos con diferentes patologías y necesidades de rehabilitación funcional, entre ellos personas que han sufrido un ictus, lesiones traumatológicas o una amputación, así como pacientes pediátricos que requieren atención fisioterapéutica especializada.
El complejo hospitalario cuenta con 64 fisioterapeutas, distribuidos en doce unidades y áreas de atención e integrados en equipos multidisciplinares de atención hospitalaria y domiciliaria. Su actividad abarca ámbitos especializados como Neuro-Rehabilitación, fisioterapia de patología locomotora, fisioterapia de patología de suelo pélvico, Linfedema, Atención Temprana, Fisioterapia Pediátrica o la fisioterapia del paciente amputado, entre otras.

La diversidad de estos ámbitos refleja el amplio campo de actuación de la fisioterapia, que interviene tanto en la recuperación de lesiones y patologías como en la prevención de complicaciones derivadas de la inmovilidad y la pérdida de capacidad funcional.
En todos los casos, la intervención se adapta a las características y necesidades de cada paciente, con el objetivo de mantener o recuperar la función, favorecer la autonomía y mejorar su participación en las actividades de la vida diaria.
En este sentido, el ochenta por ciento de los pacientes que acuden al servicio de Fisioterapia del Hospital La Candelaria ha sufrido algún problema traumatológico, y el veinte por ciento restante requiere de ayuda por lesiones neurológicas.
Una fisioterapia adaptada a cada paciente
La intervención fisioterapéutica comienza con una valoración individualizada que permite conocer las capacidades y limitaciones funcionales de cada paciente y establecer los objetivos del tratamiento. En función de las necesidades de cada persona, esta valoración incluye el uso de electroterapia y técnicas manuales precisas para determinar el grado de afectación de la fuerza muscular y amplitud articular y pruebas para determinar la capacidad funcional cardiorrespiratoria, así como ayudas diagnósticas para el control de la evolución.
En el ámbito traumatológico y musculoesquelético, la intervención permite recuperar movilidad y fuerza tras lesiones o intervenciones quirúrgicas y reducir las consecuencias del reposo y la inactividad.
En pacientes con lesiones neurológicas, por otro lado, el trabajo fisioterápico se centra en recuperar el control motor, el equilibrio, las transferencias y la marcha, favoreciendo la máxima autonomía posible.

En el caso concreto de los pacientes que han sufrido un ictus, la intervención de los fisioterapeutas forma parte del proceso de rehabilitación y se orienta a favorecer la recuperación de las capacidades afectadas. El déficit motor es una de las consecuencias más frecuentes del ictus y se estima que pueden afectar aproximadamente al 80 por ciento de los pacientes en la fase inicial, aunque su intensidad y evolución varían en función de factores como la gravedad y localización del ictus y las características de cada persona.
En estos casos, la fisioterapia desempeña un papel fundamental dentro del proceso de recuperación, mediante intervenciones individualizadas dirigidas a favorecer la neuroplasticidad y la recuperación de las funciones afectadas, prevenir complicaciones asociadas a la inmovilidad y maximizar la independencia y la autonomía a largo plazo.
En la población infantil, la fisioterapia contribuye a favorecer el desarrollo motor y la participación del niño en su entorno, trabajando conjuntamente con las familias y otros profesionales. El objetivo general que se busca es evitar las complicaciones, mejorar la capacidad funcional y facilitar la reincorporación a las actividades cotidianas.
El ejercicio terapéutico, una herramienta transversal
El ejercicio terapéutico constituye una herramienta transversal en muchos de estos procesos y su prescripción individualizada permite mejorar las capacidades físicas y funcionales, combatir el sedentarismo asociado a numerosas patologías y favorecer la participación activa del paciente en su recuperación.
Por ello, los fisioterapeutas también educan al paciente y a su familia, proporcionando estrategias de autocuidado y pautas de ejercicio y movilidad adaptadas a sus necesidades, con el objetivo de favorecer su autonomía y facilitar la continuidad de los cuidados en el domicilio.
Con motivo del Día Mundial de la Fisioterapia, el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria pone en valor la labor de estos profesionales y su contribución a la recuperación y mantenimiento de la capacidad funcional de los pacientes, así como a la prevención de complicaciones y a la mejora de su autonomía y calidad de vida.











