Santa Cruz de Tenerife (EFE).- La exconsejera de Sanidad del Gobierno de Canarias Teresa Cruz ha asegurado este lunes que si estuviera en la piel de quienes le sucedieron, «si Ana María -Pérez, exdirectora de recursos económicos- y Conrado -Domínguez, exdirector del Servicio Canario de la Salud (SCS)- caen, yo caigo».
De este modo ha respondido en la comisión de investigación sobre la compra de material sanitario en la pandemia de covid-19 respecto a si las responsabilidades políticas, más allá de las jurídicas, por las presuntas irregularidades detectadas en varios contratos se han de limitar a estos dos exaltos cargos.
En varias ocasiones ha subrayado que la estructura administrativa es jerárquica y que su deber como consejera era «poner en conocimiento» del expresidente Ángel Víctor Torres «absolutamente todo», y que de hecho hacía un reporte semanal de todo el material sanitario disponible y el que era necesario recabar.
Lo cual, ha matizado, no quiere decir que Torres «estuviera implicado», y ha añadido que el expresidente canario «jamás» le pidió información sobre ningún contrato ni le habló de ninguna empresa con la que tenía que contactar o contratar.
Precisamente por su concepción de la administración como una organización jerárquica ha afirmado que habría sido «materialmente imposible» que siendo consejera, la directora de recursos económicos hubiera «hecho y deshecho» en la compra de material sanitario, como le ha planteado el diputado del PP Fernando Enseñat, y ha añadido que Ana María Pérez tenía «una relación directa» con ella.
Ha subrayado que Canarias cuenta con una ley territorial de organización del sistema sanitario, que data de 1994, en la que se atribuyen las competencias en el organigrama de la Consejería y del SCS, con lo que durante su etapa como consejera «no hacíamos nada extraordinario, sino lo que dice la ley».
Sobre la designación de Conrado Domínguez como director del SCS, ha dicho desconocer de quién fue la decisión en el gobierno cuatripartito -PSOE, Podemos, NC y ASG-, y se ha ratificado en que «no es un buen gestor» y que carecía de rigor por los problemas que heredó de él en su anterior etapa en ese mismo cargo.
La exconsejera ha recalcado que las funciones de contratación de material en Sanidad recaían en la directora de recursos económicos, pero siempre «con el conocimiento de la consejera y de la directora del SCS» durante su etapa, Blanca Méndez.
Teresa Cruz ha recordado que en los ocho meses que estuvo al frente de Sanidad se constituyó un comité de gestión de la crisis sanitaria, «un órgano colegiado, decisorio y ejecutivo», que a su entender «era muy operativo».
Además, se instauró un protocolo de compras que su equipo siguió escrupulosamente y cuyo principal objetivo, ha dicho, era «salvar vidas», lo que no excluye que se hubieran de cumplir «ciertos requisitos» como comprobaciones de que el material recibido reuniera los requisitos exigidos.
Ha relatado que en principio se contactaba con empresas suministradoras habituales de la Consejería de Sanidad pero que hubo momentos en los que no tenían reservas, y que se habilitó un correo electrónico para recibir propuestas.
Teresa Cruz no ha entrado a valorar la gestión en Sanidad posterior a su destitución como consejera, sobre cuyos motivos ha sido preguntada por varios diputados.
Sobre una supuesta falta de liderazgo, ha esgrimido que tomó decisiones y asumió responsabilidades «en primera persona», sin pararse a pensar en salvar su puesto, como el cierre del hotel H10 en Adeje con unas mil personas, que entonces le costó el sambenito de «consejera díscola que se estaba cargando la economía canaria».
También ha deslizado de que su departamento contaba con una estructura «pírrica» con la que afrontaron «una situación de caos e incertidumbre» en la que «lo ideal», ha añadido, habría sido que el resto de consejerías hubieran estado «al servicio de quien tiene el problema para ver en qué puede ayudar».
Preguntada si tiene la percepción de que a sus sucesores en el cargo les dieron más recursos, ha matizado que fueron «momentos diferentes» y que conforme se fue conociendo la enfermedad «se empezaron a establecer circuitos» y se dispuso un sistema de compras centralizado.