La activista y superviviente de la trata ha participado en la jornada “Mujeres y Niñas, No Mercancía” organizada conjuntamente por el Gobierno de Canarias, la Delegación de Gobierno, ULL y Cabildo de Tenerife
Amelia Tiganus, superviviente de la trata y activista por los derechos de las mujeres, participó en la jornada sobre la trata de mujeres con fines de explotación sexual que ha coorganizado el Instituto Canario de Igualdad (ICI), adscrito a la Consejería de Bienestar Social, igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias junto a la Subdelegación de Gobierno en Canarias, el Instituto Insular de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo Insular de Tenerife y la Universidad de La Laguna (Facultad de Psicología y Logopedia, Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres). Se trata de una iniciativa de la Unidad contra la Violencia sobre la Mujer de la Subdelegación de Gobierno en Santa Cruz de Tenerife, atendiendo a la propuesta de las entidades especializadas en la intervención con el colectivo que también han colaborado (Médicos del Mundo, Betania, Diaconía, INGenero, Oblatas-La Casita).
La jornada, celebrada en el Aula Magna del Aulario General César Manrique, en el Campus de Guajara de la ULL, comenzó con una inauguración institucional en la que tanto la directora del ICI, Ana Padrón Brito, como el resto de representantes pusieron de manifiesto la necesidad de reforzar la coordinación institucional, mejorar la detección de posibles casos y garantizar la protección y el acompañamiento de las mujeres afectadas, especialmente ante las nuevas formas de captación que se desarrollan a través de los entornos digitales.

Los mecanismos que favorecen la explotación
La primera conferencia, titulada De la experiencia al conocimiento: la voz de las supervivientes en las políticas públicas, corrió a cargo de Amelia Tiganus, quien recurrió a su historia personal para analizar los mecanismos sociales, económicos y psicológicos que favorecen la explotación sexual. Al recordar las agresiones sexuales que sufrió durante su infancia y adolescencia, lamentó que las personas adultas de su entorno no reconocieran las señales de sufrimiento que manifestaba: “Esos gritos de socorro que yo lanzaba…No hubo nadie a mi alrededor, ninguna persona adulta que supiera ver que no eran más que indicadores de un profundo sufrimiento”.
Tiganus abordó también las estrategias de captación de los proxenetas, que pueden aprovechar las necesidades afectivas y económicas de las mujeres y presentarse como figuras de protección. En este contexto, explicó el concepto de “indefensión aprendida” para cuestionar los prejuicios que responsabilizan a las víctimas por no abandonar situaciones de violencia. Asimismo, recordó que la explotación no solo implica el daño sufrido, sino también las oportunidades vitales perdidas: “No solo me robaron la vida por todo el daño que me hicieron, sino por todo lo bueno que yo no pude vivir”.
La activista reclamó desplazar el foco de atención desde las mujeres prostituidas hacia quienes sostienen el sistema de explotación sexual, especialmente los proxenetas y los hombres que pagan por sexo. Al cuestionar que el pago implique deseo o consentimiento, lanzó una afirmación que provocó numerosos aplausos entre el público: “No quiere, por eso pagas. Es simple”.
También reflexionó sobre cómo la educación diferenciada de niños y niñas perpetúa las desigualdades de género y condiciona las relaciones afectivas. En este sentido, abordó la denominada “cultura de la violación”, que responsabiliza a las víctimas de las agresiones sexuales mientras invisibiliza a los agresores. A través de un ejemplo sobre el consentimiento que utiliza en sus talleres con adolescentes, cuestionó la normalización del miedo en las relaciones sexuales: “¿Cómo vamos a disfrutar de la sexualidad sintiendo miedo? Es incompatible”. Frente a ello, defendió una educación afectivo-sexual basada en el deseo, la reciprocidad y el respeto.
En el cierre de su intervención, Tiganus destacó la importancia del acompañamiento recibido durante su recuperación y reivindicó la capacidad de las supervivientes para impulsar cambios sociales. “No hay nada que dé más sentido a mi vida que convertir mi experiencia en algo revolucionario”, afirmó, antes de invitar al público a implicarse en la construcción de una sociedad más justa.
Investigación, prevención y atención a las víctimas
El programa continuó con la intervención de la socióloga e investigadora de la Universidad de La Laguna Alba Cabrera, sobre la trata con fines de explotación sexual en Canarias desde la perspectiva de las desigualdades estructurales. En declaraciones previas a la jornada, Cabrera advirtió de que “los informes de su grupo de investigación apuntan a un incremento de mujeres canarias y españolas afectadas por la trata y señaló la vulnerabilidad económica como uno de los factores que requieren especial atención”. También defendió que las políticas públicas deben actuar tanto sobre la protección de las mujeres como sobre la demanda de prostitución.
Las siguientes ponencias profundizaron en las nuevas formas de captación digital, la dimensión étnico-racial de la explotación sexual y la detección y atención sanitaria de las víctimas, con la participación de profesionales de Diaconía, Ingénero y Médicos del Mundo.

Por la tarde, la programación abordará la coordinación entre las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y las entidades especializadas, así como la prevención comunitaria, la atención al trauma y los recursos de acompañamiento integral. Entre las participantes se encuentra Celia Pontiga, de Betania, quien explicó antes del encuentro que la identificación de posibles víctimas puede requerir meses de seguimiento y actuaciones fuera de los horarios habituales. La entidad trabaja en la detección de situaciones de explotación y ofrece apoyo psicológico, sanitario, jurídico y social, además de recursos residenciales para facilitar la recuperación de las supervivientes.
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