El acto ‘Responsabilidades que transforman’, enmarcado en el programa Urdimbre, pone en valor la colaboración entre Administración, empresas y entidades sociales para favorecer la autonomía y la inclusión sociolaboral. El viceconsejero de Bienestar Social, Francis Candil, y la directora general de Protección a la Infancia y a las Familias, Sandra Rodríguez, destacan que se haya atendido a 2.000 jóvenes a través de esta iniciativa
El Gobierno de Canarias ha reconocido hoy (jueves 1) el compromiso de las empresas y entidades que colaboran en la integración sociolaboral de jóvenes extutelados que han pasado por el sistema de protección de Canarias, ofreciéndoles formación, oportunidades laborales y acompañamiento para avanzar hacia una vida autónoma. El viceconsejero de Bienestar Social, Francis Candil, y la directora general de Protección a la Infancia y a las Familias, Sandra Rodríguez, participaron hoy en el acto Reconocimiento de Canarias al Compromiso Social · Responsabilidades que transforman, celebrado en el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología, en el marco del programa Urdimbre. Retos hacia el empleo.
Durante la jornada se puso de manifiesto que la integración de estos jóvenes requiere de la colaboración de las administraciones, las entidades sociales y, de manera especialmente importante, del tejido empresarial. El programa Urdimbre del Gobierno de Canarias impulsa la formación y el acceso al empleo de menores y jóvenes que están o han estado bajo la tutela de la Administración autonómica, con el objetivo de facilitar su transición hacia la vida adulta y la construcción de un proyecto de vida propio.
Francis Candil destacó que “hay una diferencia enorme entre acoger a una persona y ayudarla a construir una vida propia”, y señaló que Urdimbre trabaja precisamente en esa segunda parte, a través de la formación, el acompañamiento y el acceso al empleo. “El objetivo último no es que una persona dependa indefinidamente de una Administración. El objetivo es que pueda ser autónoma, trabajar, tener ingresos, cotizar, relacionarse con sus compañeros y construir su propio proyecto de vida”, afirmó. En este proceso, añadió, “las empresas tienen un papel que ninguna Administración puede sustituir”, ya que son las que hacen posible que la formación y el acompañamiento se traduzcan en una oportunidad laboral real.
El viceconsejero de Bienestar Social agradeció la implicación de las empresas que han decidido incorporar a sus plantillas a jóvenes vinculados al sistema de protección y defendió que la responsabilidad social corporativa también implica “participar en la construcción de una sociedad más cohesionada”. Así, Candil destacó que el programa Urdimbre ha permitido atender a 2.000 jóvenes, de los cuales 1.200 han recibido formación y se han realizado 840 inserciones laborales.
Por su parte, Sandra Rodríguez, indicó que “es importante poner el foco precisamente en quienes hacen posible el siguiente paso tras la llegada de esos niños y niñas a Canarias: empresas y entidades que convierten la responsabilidad social en oportunidades concretas y que contribuyen a que estos jóvenes puedan dejar atrás una etapa de protección y avanzar hacia un proyecto de vida autónomo”.
Empresas que generan oportunidades
El acto contó con una mesa redonda en la que representantes de empresas, entidades sociales y jóvenes participantes en el proyecto compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre el impacto que la integración sociolaboral tiene en sus vidas.

La mesa, moderada por Juan Carlos Lorenzo de Armas, coordinador de CEAR Canarias, contó con la participación de Pedro García Peraza, coordinador de DEMENAS de la Asociación Coliseo; Antonio Molina Torres, director de la Fundación Canaria MAIN; Sonia Álvarez Martín, directora de Recursos Humanos de Barceló Canarias/Cabo Verde y Madeira; Miguel Ángel Castillo Gutiérrez, director de Talento y Cultura de Domingo Alonso Group; y Judith Vega Martínez, directora de Personas y Equipo del Grupo SATOCAN. También tomaron la palabra Mohamed Samba y Awa Touray, jóvenes beneficiarios del proyecto, que pudieron trasladar su experiencia de acompañamiento, formación e incorporación al mercado laboral.
La participación de las empresas en Urdimbre permite, además, conectar las capacidades y la formación de estos jóvenes con las necesidades reales del mercado laboral. En este sentido, el Gobierno de Canarias ha desarrollado acuerdos con distintos sectores empresariales y entidades para favorecer tanto la cualificación profesional como la contratación. Al respecto, Candil subrayó que “el Gobierno de Canarias solo no habría podido hacer esto” y defendió la necesidad de seguir construyendo alianzas que permitan que los jóvenes que han pasado por el sistema de protección encuentren oportunidades reales una vez que afrontan su transición a la vida adulta.
“Necesitamos empresas que den oportunidades reales y que entiendan que la responsabilidad social también significa participar en la construcción de una sociedad más cohesionada”, señaló.
De la protección a la autonomía
El programa Urdimbre parte de una idea central: la protección debe ir acompañada de herramientas que permitan a los jóvenes desarrollar progresivamente su autonomía. La formación y el empleo constituyen, en este sentido, elementos fundamentales para facilitar una transición a la vida adulta con mayores garantías.
Desde su puesta en marcha, el programa ha permitido desarrollar acciones formativas y de acceso al empleo en distintos sectores y mediante la colaboración con empresas y entidades de Canarias. En septiembre de este año, el Gobierno cifraba en alrededor de 1.200 los menores y jóvenes que habían recibido formación sociolaboral y en 840 los que habían accedido al mercado laboral a través de Urdimbre.














