El hospital es el décimo de España en alcanzar esta categoría, en una acreditación que avala la excelencia en la atención a pacientes con enfermedad renal crónica avanzada
Los profesionales tratan actualmente a 412 pacientes, con el objetivo de disminuir las complicaciones asociadas a la insuficiencia renal
La Unidad de Enfermedad Renal Crónica Avanzada (ERCA) del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha obtenido el nivel Óptimo del modelo ACERCA, impulsado por la Sociedad Española de Nefrología (SEN), convirtiéndose en el décimo hospital de España en alcanzar esta categoría.
El Servicio de Nefrología ha ascendido dos niveles respecto a la evaluación anterior, lo que refleja la mejora en la calidad asistencial de la unidad especializada en el abordaje de la enfermedad renal crónica avanzada.
La unidad atiende actualmente a 412 personas y centra su actividad en reducir las complicaciones asociadas a la insuficiencia renal avanzada y en planificar de forma anticipada el tratamiento sustitutivo de la función renal, garantizando una atención personalizada y coordinada.
El Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria presta asistencia a una población aproximada de 600.000 habitantes de Tenerife, La Gomera y El Hierro.
El modelo ACERCA de la Sociedad Española de Nefrología
El modelo ACERCA (Acreditación de Calidad de las Unidades ERCA) es un sistema de evaluación desarrollado por la Sociedad Española de Nefrología para medir la calidad de las unidades que atienden a pacientes con enfermedad renal crónica avanzada.
Estas unidades están orientadas a pacientes en estadios avanzados de la enfermedad (IV y V), fases en las que existe mayor deterioro de la función renal, mayor complejidad clínica y un incremento del riesgo de mortalidad, al aproximarse la necesidad de tratamiento renal sustitutivo (diálisis o trasplante).
El modelo establece estándares comunes de calidad con el objetivo de mejorar la supervivencia, retrasar la progresión de la enfermedad, optimizar la transición al tratamiento sustitutivo y favorecer la autonomía del paciente.
Las personas con esta patología tienen una mayor complejidad y comorbilidad en su tratamiento, por lo que es necesario que los profesionales que les atienden se mantengan actualizados en todo momento acerca del avance de la farmacoterapia y los protocolos de actuación.
El modelo se estructura en cuatro niveles de acreditación -básico, avanzado, óptimo y excelente- y evalúa aspectos como la organización de la unidad, los recursos, los procesos asistenciales, la seguridad del paciente y los resultados clínicos.

















