El consejero regional de Educación defendió este martes en el Parlamento el papel de la escuela pública como espacio de convivencia, respeto, pensamiento crítico e inclusión, ante el cuestionamiento de las instrucciones de organización y funcionamiento de los centros educativos para el curso 2026/27 por parte de los partidos políticos de la oposición
El documento con las referidas instrucciones es idéntico al aprobado en el curso 2025/2026 y aplicado sin ninguna incidencia durante todo el año escolar, además de coincidir en esencia, filosofía y finalidad con el texto aplicado en la pasada legislatura
El consejero de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, Poli Suárez, defendió este martes en el Parlamento de Canarias el papel de la escuela pública en las islas como espacio de convivencia, respeto, inclusión y pensamiento crítico, a la vez que reivindicó las instrucciones de funcionamiento que regulan la celebración de charlas, conferencias y actividades externas en los centros educativos del archipiélago como una herramienta para proteger esos valores frente al odio, la intolerancia y cualquier forma de adoctrinamiento.
“No vamos a permitir que el odio entre en los centros educativos de Canarias”, aseveró Suárez, quien defendió que los centros educativos “deben seguir siendo espacios de convivencia, respeto y libertad”, al tiempo que advirtió de que “no podemos dejar que en esos lugares de entendimiento y empatía entren el odio, la crispación, la xenofobia, la homofobia o el miedo”.
Durante su intervención, Suárez recordó que las instrucciones de funcionamiento no constituyen novedad alguna, y que se aplicaron durante todo el curso 2025-2026 “sin incidencias ni controversias en la comunidad educativa” y, de hecho, son similares en esencia, filosofía y finalidad a las existentes en la legislatura anterior. Así, explicó que su objetivo es reforzar la protección a equipos directivos y docentes a la hora de valorar propuestas externas y garantizar que las actividades desarrolladas en los centros respondan siempre a criterios pedagógicos, cuenten con el aval del profesorado y se ajusten a los currículos educativos.
“La Consejería no decide ni interviene en la programación de esas charlas; ni veta ni censura”, afirmó Suárez. Al contrario, “protegemos, asesoramos y evitamos la politización de la educación”, agregó. El consejero subrayó además que son los propios centros, a través de sus equipos directivos y consejos escolares, los que continúan tomando las decisiones sobre las actividades que se desarrollan en sus instalaciones.
En esta misma línea, Suárez defendió que los centros educativos “representan uno de los principales espacios de convivencia de la sociedad canaria”. Tras recordar las numerosas visitas realizadas a colegios e institutos de todas las islas durante los últimos tres años, aseguró que ha podido comprobar “cómo el alumnado, junto con docentes y equipos directivos, construye cada día entornos basados en el respeto, la tolerancia, la inclusión y la diversidad”. “Los centros educativos son lugares de diálogo, de encuentro y de empatía”, defendió.
Asimismo, el consejero de Educación quiso aclarar el alcance del principio de neutralidad institucional recogido en las instrucciones de organización y funcionamiento de los centros, insistiendo en que este concepto no puede interpretarse como una renuncia a la defensa de los derechos fundamentales. “Neutralidad institucional no significa neutralidad moral frente a los derechos humanos”, aseguró. Del mismo modo, añadió que “no significa equidistancia frente a la desigualdad, frente a la convivencia democrática o frente al respeto a la diversidad”.
Suárez defendió que las instrucciones responden también a una demanda trasladada por equipos directivos y docentes para contar con mayores garantías a la hora de valorar actividades promovidas por entidades externas. Según explicó, la finalidad es evitar que los centros se vean expuestos a situaciones en las que el contenido finalmente impartido no coincida con el inicialmente planteado o no responda a criterios estrictamente educativos, ofreciendo así un respaldo objetivo a quienes deben tomar esas decisiones.
El consejero puso asimismo en valor el trabajo que realizan diariamente miles de docentes para fomentar la convivencia y el respeto dentro de las aulas, y aseguró que cualquier iniciativa impulsada por la Administración educativa debe contribuir a respaldar esa labor. “Cada día miles de docentes se afanan y desviven por mantener y proteger esos espacios seguros para nuestros niños y jóvenes”, señaló.
Finalmente, Suárez reivindicó la escuela pública como una construcción colectiva levantada durante décadas gracias al esfuerzo de generaciones de docentes, familias y profesionales de la educación. “Construir esta escuela pública ha costado muchísimo esfuerzo a varias generaciones”, recordó, antes de reiterar su compromiso con la defensa de un modelo educativo basado en la convivencia, la inclusión, la igualdad de oportunidades y el respeto a la diversidad.















