Santa Cruz de Tenerife, (EFE).- El Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC) ha informado este lunes del descubrimiento de cuatro especies de chicharritas subterráneas en Canarias, con lo que, según indica en un comunicado, el arhcipiélago es la región del mundo con la mayor cantidad de estas especies de insectos.
Las nuevas especies de chicharritas se han se han descubierto en las islas de La Palma, La Gomera y El Hierro, y con su hallazgo Canarias suma 17 registros de estas especies.
El descubrimiento se ha publicado en la revista científica ‘Subterranean Biology’ y se trata de ‘Cixius palmirandus’ (La Palma), ‘Cixius theseus’ y ‘Meenoplus skotinophilus’ (El Hierro), y ‘Tachycixius gomerobscurus’ (La Gomera).
En todo el mundo se ha documentado a existencia de 70 especies de chicharritas adaptadas a la vida subterránea y, con la incorporación de estas cuatro, Canarias alberga 17 especies subterráneas de estos insectos, lo que la convierte en la región del planeta con la mayor concentración de homópteros con este tipo de vida.
Las especies ‘Cixius theseus’ y ‘Tachycixius gomerobscurus’ han sido descubiertas mediante el empleo de una trampa de caída ideada para prospectar el medio subterráneo, diseñada por Heriberto López y Pedro Oromí, dos de los investigadores del estudio.
Se trata de un diseño a partir de modelos previos que se fue modificando y mejorando hasta obtener un prototipo publicado en 2010 y que se ha usado con éxito en Canarias y en diversos países del mundo.
Las otras dos especies fueron descubiertas en cuevas volcánicas; ‘Cixius palmirandus’ en la Cueva Honda de Miranda en La Palma, y ‘Meenoplus skotinophilus’ en un tubo volcánico de Guinea, en El Hierro, nunca prospectado hasta ahora.
La presencia de estas y otras especies con adaptaciones a la vida bajo tierra es un indicativo del buen estado de conservación del medio subterráneo en el que se encuentran, ya que la fauna que vive en el subsuelo es muy propensa a desaparecer cuando el hábitat donde viven está contaminado o alterado por la actividad humana, se indica en un comunicado.
Las chicharritas son pequeños insectos pertenecientes al grupo de los homópteros que generalmente viven sobre plantas, arbustos y árboles, alimentándose de la savia que succionan de los tejidos vegetales clavando su aparato bucal en forma de estilete.
Sin embargo, en Canarias hay dos grupos concretos de chicharritas, llamados cíxidos y meenóplidos, que están adaptadas a vivir en la red de intersticios y grietas que existen en el medio subterráneo, o en el interior de cuevas volcánicas, como es el caso de las cuatro especies descubiertas.
En este ambiente también se alimentan de la savia de las plantas, pero succionándola de las raíces presentes bajo el suelo.
Para poder vivir en los ecosistemas subterráneos, estas especies han tenido que sufrir una serie de adaptaciones típicas de la fauna que vive bajo tierra: son ciegas o sus ojos se han reducido notablemente, sus alas han desaparecido o se han reducido tanto que no son funcionales, y sus cuerpos están ligeramente despigmentados.
En el comunicado de IPNA-CSIC se señala que cada una de estas nuevas especies tienen su distribución restringida a una sola localidad, y de todas ellas se conocen unos pocos individuos.
Se trata, por tanto, de especies muy raras y con escasos ejemplares allí donde viven, situación que las convierte en insectos muy vulnerables ante cualquier catástrofe que afecte negativamente a su área de distribución, pudiendo incluso provocar su extinción si el evento es muy grave.
De ahí que el equipo científico haya propuesto clasificar el estado de conservación de estas nuevas chicharritas como vulnerable, siguiendo los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
El equipo científico responsable del estudio también discute el origen de la gran diversidad de homópteros subterráneos en Canarias.
Se desconocen las especies de vida en el exterior de las que proceden estas chicharritas canarias adaptadas al medio subterráneo, por lo que se propone que han debido desaparecer a lo largo de miles de años de historia evolutiva.
Actualmente se realizan estudios genéticos en el IPNA-CSIC para arrojar luz sobre esta incógnita, tanto para intentar descubrir si el ancestro de estas especies es alguna de las presentes en ambientes no subterráneos de las islas, o si es alguna de las que habitan zonas continentales.
La dinámica de descubrimientos de chicharritas subterráneas en Canarias durante las últimas décadas hace pensar que aún quedan muchas especies de este tipo de homópteros por descubrir, agregan los investigadores.
Este trabajo ha sido liderado por Hannelore Hoch, del Museo de Ciencias Naturales de Berlín, en colaboración con investigadores de Canarias y de Madeira.
El equipo científico español está compuesto por Heriberto López, de IPNA-CSIC; Pedro Oromí, de la Universidad de La Laguna (ULL), y Manuel Naranjo, del grupo de entomología Melansis.
Por parte de la Universidad de Madeira, en este trabajo ha participado Dora Aguín, especialista en este grupo de insectos. EFE