La Audiencia Provincial de Tenerife ha condenado a cinco años y un día de prisión al propietario de una tasca acusado de traficar con cocaína. El tribunal aprecia la agravante de reincidencia y le impone el pago una multa de 42.000 euros.
La sentencia relata que agentes de la Guardia Civil, informados de que el encausado -con antecedentes policiales por tráfico- se dedicaba a la venta de sustancias estupefacientes, montaron un operativo de vigilancia en su domicilio, al que acudían numerosas personas, muchas de las cuales conocidos consumidores habituales. Tras la entrada y registro de la vivienda y el bar que regentaba, los agentes incautaron dinero en efectivo, accesorios para el pesaje y distribución de la droga y 290,33 gramos de cocaína, valorada en 17.428,50 euros en el mercado ilícito.
El tribunal otorga “plena credibilidad” a la exposición de los agentes. Asimismo, los magistrados no dudan que la droga encontrada escondida en un muro de piedra situado enfrente de la vivienda -la mayor parte de la droga intervenida- era de su pertenencia y que por su cantidad solo cabe inferir que la iba a distribuir a terceros. Y concluyen que la detención del encausado es fruto de un dispositivo de vigilancia al tener noticias que se dedicaba a la venta de sustancias estupefacientes que, verificada por los agentes, es prueba suficiente para proceder a una sentencia condenatoria.
La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.
La Audiencia Provincial de Tenerife ha condenado a cinco años y un día de prisión al propietario de una tasca acusado de traficar con cocaína. El tribunal aprecia la agravante de reincidencia y le impone el pago una multa de 42.000 euros.
La sentencia relata que agentes de la Guardia Civil, informados de que el encausado -con antecedentes policiales por tráfico- se dedicaba a la venta de sustancias estupefacientes, montaron un operativo de vigilancia en su domicilio, al que acudían numerosas personas, muchas de las cuales conocidos consumidores habituales. Tras la entrada y registro de la vivienda y el bar que regentaba, los agentes incautaron dinero en efectivo, accesorios para el pesaje y distribución de la droga y 290,33 gramos de cocaína, valorada en 17.428,50 euros en el mercado ilícito.
El tribunal otorga “plena credibilidad” a la exposición de los agentes. Asimismo, los magistrados no dudan que la droga encontrada escondida en un muro de piedra situado enfrente de la vivienda -la mayor parte de la droga intervenida- era de su pertenencia y que por su cantidad solo cabe inferir que la iba a distribuir a terceros. Y concluyen que la detención del encausado es fruto de un dispositivo de vigilancia al tener noticias que se dedicaba a la venta de sustancias estupefacientes que, verificada por los agentes, es prueba suficiente para proceder a una sentencia condenatoria.
La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias.








