La Asociación Rayuela, a través de un proyecto financiado por la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI) y el área de Participación del Ayuntamiento de Puerto de la Cruz, que dirige el edil David Hernández, impulsa en el municipio el proyecto ‘Infraestructuras Sociales: Los Palacios del Pueblo’. Esta innovadora iniciativa de intervención comunitaria se llevará a cabo de abril a diciembre en uno de los núcleos más afectados por la presión turística: Punta Brava.
El objetivo principal es recuperar y fortalecer las redes de apoyo mutuo en estas comunidades mediante la mejora de las infraestructuras sociales, espacios esenciales para la convivencia, la socialización y el apoyo emocional de los vecinos.
En los últimos años, Punta Brava ha experimentado una notable transformación debido a la gentrificación y la turistificación, lo que ha provocado el desplazamiento de los residentes originales y debilitado las redes comunitarias que tradicionalmente habían servido de apoyo mutuo. Las escuelas, iglesias, bibliotecas y actividades sociales, que solían ser puntos de encuentro y solidaridad, han perdido su funcionalidad ante el cambio de los patrones demográficos y la creciente presión inmobiliaria. Como resultado, muchos habitantes de estos barrios se han sentido cada vez más aislados, generando un malestar emocional significativo que se manifiesta en sentimientos de tristeza, ansiedad y desarraigo.
El proyecto Palacios del Puerto busca abordar directamente esta problemática, apostando por la recuperación de las infraestructuras sociales como herramienta clave para restablecer la conexión entre los residentes y fomentar el bienestar colectivo. Su finalidad principal es favorecer el estado emocional de la población, mejorar su salud mental y trabajar en la prevención del suicidio, fortaleciendo la participación comunitaria, aspectos esenciales para mitigar el aislamiento social y el malestar emocional de los habitantes de Punta Brava.
Recientemente, tanto el primer teniente de alcalde, David Hernández, como el equipo del proyecto, formado por una psicóloga, una trabajadora social, una integradora social y una experta en participación ciudadana, mantuvieron una reunión en el consistorio para abordar los pormenores de un proyecto que no solo tiene un enfoque local, sino también un componente científico. Hernández explicó que “para conservar Puerto de la Cruz tal y como lo conocemos, debemos preservar la comunidad y la identidad portuense, con la protección y los cuidados que esto implica. De no ser así, Puerto de la Cruz dejará de ser el municipio que conocemos y queremos”.
En colaboración con la Universidad de La Laguna, se llevará a cabo una medición inicial del estado de bienestar de las personas del barrio y, posteriormente, se realizará la intervención, para finalmente medir si ha mejorado el bienestar de los vecinos. A través de este seguimiento, se evaluará cómo la creación y fortalecimiento de las infraestructuras sociales contribuyen a reducir la soledad percibida, incrementar la participación comunitaria y mejorar la percepción de apoyo social entre los residentes. Se espera que este modelo de intervención pueda ser replicado en otras áreas de Canarias que enfrenten desafíos similares derivados de la gentrificación y la pérdida de tejido social.
Redes comunitarias
El proyecto tiene varios ejes generales y específicos que guiarán su desarrollo. Entre los más significativos destaca la mejora de la salud mental y el bienestar colectivo, especialmente en los barrios más afectados por la turistificación. Esto se logrará mediante la creación de redes comunitarias que proporcionen un entorno de apoyo y pertenencia a los vecinos, ayudando a mitigar el aislamiento social que afecta a muchas personas, especialmente a las más vulnerables. Además, se pretende estudiar los resultados de la intervención para poder replicar la experiencia en otras zonas de Canarias que enfrenten situaciones similares.
Otro aspecto relevante es la promoción de procesos de participación activa mediante la creación de espacios comunitarios y actividades que visibilicen el malestar colectivo, facilitando la búsqueda de soluciones de forma colaborativa. Para ello, se utilizarán tecnologías como la formación en producción y elaboración de podcasts, lo que permitirá a los residentes compartir sus experiencias y difundir las soluciones propuestas a través de canales digitales.
Finalmente, se llevará a cabo una evaluación exhaustiva del impacto de las infraestructuras sociales, conocidas como Palacios del Pueblo, en la salud mental de los habitantes de estos núcleos urbanos una vez finalizado el proyecto. Esta medición permitirá comprobar de manera objetiva los efectos positivos de la intervención y ofrecer una base sólida para replicar el modelo en otros contextos similares.