Jóvenes de todas las islas elaboran, con motivo de los actos por el Día de la Juventud, un manifiesto que sitúa la vivienda, el empleo, la salud mental, la participación y la identidad canaria entre sus principales prioridades
Jóvenes procedentes de las distintas islas de Canarias han situado la participación efectiva, la emancipación, el acceso a la vivienda, el empleo, la salud mental, la igualdad de oportunidades y la defensa de la identidad y el territorio entre las principales prioridades de las políticas públicas de juventud. Así lo recoge el Manifiesto Juvenil Jóvenes X Canarias 2026, elaborado durante el II Encuentro Jóvenes X Canarias, organizado por la Dirección General de Juventud del Gobierno de Canarias y celebrado en Agaete los días 12, 13 y 14 de agosto con el lema Conectando juventud, construyendo Canarias.
El documento es el resultado de tres jornadas de encuentro, diálogo y trabajo conjunto entre jóvenes de diferentes islas, municipios y realidades. Una de sus principales conclusiones es que, pese a las diferencias territoriales y personales, existen preocupaciones compartidas y una voluntad común de participar activamente en la construcción del futuro de Canarias.
El director general de Juventud, Daniel Morales, destacó que “este encuentro representa la forma de gobernar que queremos impulsar en Canarias: desde abajo hacia arriba, escuchando primero a la ciudadanía y trasladando después sus propuestas a la acción de gobierno. No queremos gobernar para la juventud sin gobernar con la juventud”. Morales defendió que “la participación no puede quedarse únicamente en escuchar; tiene que servir para tomar decisiones, generar respuestas y transformar las políticas públicas”. “Queremos una juventud que participe, que tenga voz y que sienta que las instituciones también le pertenecen. Ese es el camino hacia un Gobierno más cercano, que escucha, responde y da protagonismo a quienes están dando forma a la Canarias del presente”, concluyó.
En el manifiesto se expresa la necesidad de avanzar hacia una participación juvenil que tenga consecuencias reales. Reclaman que las instituciones no se limiten a informarles o consultarles, sino que incorporen su participación desde el diseño de las iniciativas hasta su ejecución y evaluación.
«Las políticas de juventud no pueden diseñarse únicamente pensando en nosotros y nosotras. Deben construirse con nosotros y nosotras», señala el documento, que espera además que las administraciones respondan y rindan cuentas sobre qué sucede con las propuestas realizadas por la juventud.
Para ello, consideran necesario mejorar la comunicación institucional y utilizar de forma efectiva las redes sociales y los canales digitales para hacer llegar a la juventud la información sobre programas, ayudas, oportunidades educativas y recursos existentes. Asimismo, reclaman facilitar el asociacionismo juvenil mediante procedimientos más accesibles, acompañamiento y redes de colaboración entre asociaciones y colectivos.
Bienestar emocional y prevención de las adicciones
La salud mental y el bienestar ocupan también un lugar destacado en las demandas. El manifiesto reclama que desde edades tempranas se proporcionen herramientas para el autoconocimiento, la regulación emocional y el cuidado personal, al tiempo que se combata el estigma asociado a pedir ayuda.
Los jóvenes llaman igualmente a abordar de forma abierta la realidad de las adicciones, reforzando la prevención, la sensibilización y el acompañamiento y generando espacios seguros en los que puedan recibir información y pedir ayuda sin miedo a ser juzgados. El documento reclama además apoyo para las asociaciones y profesionales que trabajan en este ámbito.
Junto a la intervención ante los problemas, plantean reforzar la prevención mediante actividades deportivas, artísticas y comunitarias que favorezcan las relaciones sociales, el sentimiento de pertenencia y la lucha contra la soledad.
La conexión entre educación y empleo es otra de las prioridades expresadas. Los participantes reclaman más oportunidades de prácticas, una mayor colaboración entre centros educativos, universidades y empresas y un refuerzo de la orientación académica y profesional.
El manifiesto identifica como uno de los principales obstáculos el círculo que dificulta el acceso al primer empleo: se exige experiencia para trabajar, pero es necesario trabajar para adquirir experiencia. Por ello, propone facilitar oportunidades que permitan romper esa dinámica y reclama una formación adaptada a una sociedad en transformación, con especial atención a los idiomas, las competencias profesionales, las habilidades sociales y las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial.

Pero los jóvenes consideran que disponer de formación y empleo no es suficiente si no existen condiciones para desarrollar un proyecto de vida. Por ello, sitúan la vivienda y la emancipación juvenil entre las cuestiones prioritarias.
El manifiesto advierte de que el acceso a la vivienda se ha convertido en una de las principales barreras para la emancipación juvenil, debido a una elevada demanda y una oferta insuficiente, especialmente en las zonas sometidas a mayor presión turística. Los jóvenes reclaman que las necesidades residenciales de la población que vive permanentemente en las islas ocupen un lugar central en las decisiones sobre el territorio.
La propuesta no se limita a reclamar más vivienda, sino que plantea reflexionar sobre cómo, dónde, para quién y para qué se construye. El documento apuesta por pueblos con servicios, transporte, educación, comercio, atención sanitaria y espacios públicos, así como por explorar nuevas fórmulas residenciales, como modelos comunitarios o vivienda compartida, y por estudiar fórmulas que permitan recuperar parte del patrimonio para uso residencial compatible con su protección.
Una Canarias con igualdad de oportunidades y orgullosa de su identidad
La juventud reclama también que vivir en una isla, municipio o núcleo alejado de los principales centros urbanos no determine las oportunidades disponibles. El manifiesto pide garantizar espacios juveniles, formación, orientación, recursos de bienestar, prevención, empleo y posibilidades de emancipación en todas las islas y municipios.
La identidad canaria constituye otro de los ejes del documento. Los jóvenes reivindican conocer la historia, las tradiciones, el patrimonio y las distintas expresiones culturales de las islas, al mismo tiempo que defienden una identidad viva, capaz de evolucionar con cada generación. También llaman a proteger el sector primario, la artesanía, el pequeño comercio y los establecimientos que forman parte de la vida de los pueblos y ciudades.
Un compromiso compartido
El manifiesto no se limita a formular demandas a las administraciones. Las y los jóvenes participantes asumen también compromisos: seguir formándose, participar en sus comunidades, conocer y defender la cultura, apoyar su entorno, organizarse, utilizar los espacios de participación, promover el respeto y la inclusión y contribuir a construir comunidades donde puedan cuidarse.
El documento plantea así una responsabilidad compartida entre instituciones y juventud. «No podemos pedir a la juventud que participe mientras no conoce dónde hacerlo», señala el manifiesto, que reclama también oportunidades laborales, apoyo para pedir ayuda, espacios para conocer y transmitir la cultura y condiciones que permitan a los jóvenes vivir en Canarias.
La declaración concluye con una reivindicación que resume el espíritu del encuentro: «La juventud no es el futuro. La juventud es el presente». Los jóvenes participantes reclaman poder imaginar su futuro en Canarias, tener razones y oportunidades para construirlo en las islas y participar en las decisiones que determinarán cómo será la Canarias de las próximas generaciones.











