La intervención arqueológica de urgencia ha permitido extraer los restos localizados en una plataforma próxima a la playa de Barranco Hondo para proceder a su estudio especializado
Los análisis arqueológicos y bioantropológicos determinarán su cronología, naturaleza y posible contexto, que no puede establecerse hasta completar la investigación
La Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural ha llevado a cabo una intervención arqueológica de urgencia en la zona de Las Cruces, en Garachico, que ha permitido recuperar los restos humanos parcialmente expuestos en el perfil de una plataforma costera próxima a la playa de Barranco Hondo y amenazados por la erosión marina.
Los trabajos, desarrollados sobre el terreno, han posibilitado documentar y extraer los restos mediante procedimientos arqueológicos, preservando tanto las evidencias óseas como la información proporcionada por el contexto en el que fueron localizados. El material recuperado será objeto ahora de estudios arqueológicos y bioantropológicos especializados.

El objetivo de esta investigación es determinar la naturaleza y cronología de los restos, así como obtener información sobre las circunstancias y el contexto en el que se produjo su depósito. Para ello, los especialistas analizarán los restos humanos y los sedimentos asociados y estudiarán, en su caso, cualquier elemento que pueda aportar información complementaria.
La intervención se planteó con carácter urgente debido a la exposición de los restos a los procesos de erosión del litoral. Además de la extracción, los trabajos incluyeron documentación gráfica y fotogramétrica, excavación manual y cribado de los sedimentos, con el fin de recuperar el máximo de información arqueológica posible.
Contexto histórico
La presencia de restos humanos en diferentes puntos del litoral de la Isla Baja está documentada desde hace décadas. No obstante, en este momento no puede determinarse todavía la cronología ni la procedencia de los restos recuperados en Garachico.
“Ahora mismo se barajan varias hipótesis”, explicó la arqueóloga Nuria Álvarez, “este proyecto surgió pensando que podría ser un represaliado de la Guerra Civil, pero a medida que hemos ido excavando han surgido nuevas propuestas”. Según la arqueóloga, “el cuerpo podría ser producto de la peste negra o de las riadas que acaecieron en Garachico en distintos momentos históricos”.
Ahora bien, los resultados de los análisis de laboratorio serán los que permitan establecer científicamente estos aspectos y valorar, a partir de las evidencias obtenidas, su posible contexto histórico.
El equipo de investigación que ha participado en la intervención está integrado por Luana Studer Villazán, especialista en historia contemporánea; Laura Bencomo Fernández y Nuria Álvarez Rodríguez, arqueólogas; Sarah Delgado Luis, especialista en bioantropología; y Carlos García Ávila, técnico de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, especialista en documentación fotogramétrica. El equipo continuará ahora con el estudio de los materiales recuperados y el análisis de las evidencias obtenidas durante la intervención.











